El pueblo warao está asentado desde épocas milenarias, en un espacio caracterizado por su diversidad biológica e hídrica. Warao quiere decir “gente de agua”, “gente de la curiara”. Los warao , ante todo poseen una orientación cultural acuática. Fisonómicamente, son hombres de estatura pequeña no mayor a 1,60 metros , con el tórax desarrollado, tez cobriza, pelo negro lacio y ojos algo achinados de color castaño.

El Delta del Orinoco, cuenta con innumerables cursos de agua, abundante y variada fauna silvestre, así como un invalorable y diverso recurso de flora, con especies vegetales de gran utilidad y belleza que sirven de morada para estos hombres.

 

 
 

En sus tradiciones se habla de que ya estaban allí cuando la isla de Trinidad estaba unida a tierra firme, hace aproximadamente entre 8.500 y 9.000 años. 17 etnias habitan las zonas del río Orinoco, siendo reservada para la warao toda la extensión del Delta, que comparte con criollos, trinitarios y guyaneses. Viven sobre pilotes, a orillas de los caños, en las islas construidas con los sedimentos arrastrados por este caudaloso río, y su economía está basada en la caza, la pesca y la recolección de frutos silvestres y cangrejos en el período de sequía.

La explotación de la palma de moriche es una de las principales actividades de subsistencia de esta etnia. La fécula de la palma llamada yuruma es el alimento básico de su dieta diaria y es extraída de los numerosos morichales existentes en la región.

Los warao tienen la reputación de ser un pueblo alegre y festivo. Sus danzas únicas, sus cantos y su cultura musical forman un gran repertorio, como el canto y baile del Mare Mare, el del Nijarabaka (caimán), o el baile del Jabisanuka (conocido como el del abrazo). Sus principales instrumentos son los de viento con lengüeta, el Dau-kojo (hecho con el árbol de yagrumo), el Najsemoi (de palma de moriche), el kariso (especie de flauta de pan) y el Mujúsemoi (fabricado a partir del hueso de la tibia de un venado). Otros instrumentos son Moriki (las maracas), el tambor de piel de araguato (mono aullador) y el violín de origen europeo.

La forma de agrupación de los warao es en subtribus y de carácter endogámico. Estos pequeños pueblos están dirigidos por un cacique.

Dentro del hogar, la autoridad y la organización es matriarcal y los hombres se encargan de la organización tanto del trabajo comunal como de los eventos culturales y tradicionales.


Los warao han tratado de mantener su cultura y tradiciones a través del tiempo, sin embargo, esta etnia se enfrenta a una problemática social que hace que esta cultura corra el riesgo de desaparecer. El paisaje, flora y fauna de este lugar, le da potencial para el desarrollo de algunos programas agropecuarios, artesanales, turísticos que pudieran mejorar sus ingresos. El pueblo warao vive en la pobreza y en precarias condiciones, razón por la cual estamos facilitando que ejerzan sus derechos, para que mejoren sus condiciones de vida.”